sábado, octubre 15, 2011

Un vestido algo así como rojo…

Desperté en un sueño donde habían 6 hombres durmiendo a mi alrededor, la cantidad de testosterona en esa habitación y a esa hora de la mañana se respiraba en el aire como un ambientador hecho con parafina, mis 5 sentidos se despertaron de inmediato y mi curiosidad al máximo no lo podía creer, la adrenalina me fluía como hormigas trabajadoras en las venas, una mezcla de sentimientos encontrados me abrumaban entre desconcierto, miedo, y excitación, desde ese momento quise que el sueño no se acabara pronto.
Uno a uno despertaban, entre asombro y bromas, ellos tampoco estaban seguros de lo que había sucedido pero lo intuían bien, todos eran amigables y con acento exitoso, mi lado morboso quería verlos uno a uno, si pudiera con un microscopio, sentí la necesidad de ver sus rostros a la luz, pero en la habitación no entraba la luz aun y por la posición de esta jamás le llegaría ni un rayo de sol por mas verano que hubiera. De pronto tuve ganas de ir al baño, “diablos, porque los sueños siempre se arruinan con las ganas de hacer pis”. Salí de la habitación, fui al baño y luego “oh sorpresa” mi sueño seguía intacto Salí con 2 de los hombres de mi sueño a comprar el desayuno, al regreso y desde ese momento me senté en palco y vi uno a uno llegar a la mesa. Cada uno saludaba a su manera, no recuerdo bien quien lo hizo primero pero todos fueron correctos, había rostros extrañados, rostros más cotidianos como si me conocieran de horas anteriores, rostros incómodos. Mi sorpresa aumento cuando empecé a contar 7, 8, 9 y 10, en total habían 10, 4 hombres más que durmieron en otra habitación.
Nos presentamos y hablamos un poco de algo, cuando el protagonista ya no eran ellos o yo, me presentaron al “mate”, luego de eso estaban listos para continuar con el día, habían venido a surfear por eso la ubicación de mi sueño era un hospedaje en punta hermosa. Luego de la charla vi como se ponían el bloqueador, se vestían y preparaban sus tablas, mientras hablaban entre ellos con camaradería y así como hablan los hombres, hombres de cualquier parte del mundo, de manera clara, sencilla y practica. Quedamos con algunos de ellos que almorzaríamos ceviche en la playa y que los acompañaría a verlos correr, de pronto en mi cartera había una ropa de baño y sandalias cómodas “Vaya que preparada voy, pensé”.
El día no fue el más radiante, pero si el mas inspirador que tuve en mucho tiempo, la gente ya estaba en la playa y nosotros buscamos y encontramos una muy buena ubicación para ver las olas y los tablistas, dentro ya estaban Juanma y Pancho. Los demás, nosotros, mirando y pasándonos el mate, las palabras eran básicas, la naturaleza acaparaba todo, el mar lo acaparaba todo y me entregue al momento, a veces miraba de reojo el comportamiento ajeno, no podía evitarlo, me convertí en una espía extraña, apuntaba en mi mente palabras y conversaciones que eran muy básicas, era como si estaba flotando en el aire, me convertí en una espectadora invisible, aunque a veces no podía evitar que entrara en mi el sol, la arena y el mar. En el almuerzo todos nos sentamos y conversamos otro poco de algo, me di el tiempo de mirarlos a todos en un espacio de tiempo que resultara equitativo, sentí algunas miradas también, y lo creí natural, 2 géneros distintos se tienen que mirar y olfatear un rato para impregnarse de lo diferente.
José Ignacio (La tía) compro un libro pirata de Mario Vargas Llosa creo que fue “El sueño del celta”, regresamos al hospedaje caída la tarde y yo seguía ahí para asombro de todos creo, mi sueño no acababa y yo cada vez me hacia mas invisible para no arruinar lo que eran sus vacaciones. Empezaron a ejercitarse, Esteban (Badu) el instructor lideraba los movimientos, mientras yo escribía, los veía a todos seguros y distraídos, los recree por ese momento.
10 chicos vacacionando, con la cabeza llena de relajación, con el objetivo de correr olas y divertirse. Pancho el niño, Badu el libre, Lucas el amable, Nico el ido, La tía el preocupado, Fede el curioso, Santiago el me duele la cabeza, Heeman en su mundo, Juanma quiero surfear, tocar y ya, Mutuca el serio. Todos con muy buen sentido del humor, todos lindos con una belleza muy propia, muy única. Si tuviera que elegir construiría un hombre nuevo a partir de todos ellos, me hicieron olvidar lo que parecía importante y solo seguí su camino por un rato.
En mi sueño dormí en una habitación con 6 hombres, comí pizza hecha por uno de ellos, jugué tenis de mesa, descubrí la trazabilidad de la relación entre 10 hombres, me reí por fuera y por dentro. Entendí que los estereotipos son malos, recorrí 43 km. en una camioneta hasta el aeropuerto y me despedí de algunos con agradecimiento por haberme dejado entrar a sus vidas por unas cuantas horas.


Quizá los 10 argentos no existan, y si existen tal vez no saben quién soy ni les interesa saberlo, pero para mí ellos son parte de mi recuerdo y tienen una ubicación en el espacio de mi mente, no se por cuanto tiempo, ni me mortifica saberlo, solo sé que están ahí y cuando los veo a través de mi memoria y otras tecnologías más me arrancan una sonrisita media, de esas que dicen a los demás “yo sé algo que tú no sabes, ja”

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